Gran Día de Humillación
México 2026

15 agosto | Plaza Juárez |5:00 PM

¿QUIENES SOMOS?

Somos un movimiento apasionado de hombres y mujeres que compartimos un profundo amor por nuestra patria y un compromiso inquebrantable con su restauración.

Más allá de las paredes de una iglesia, de etiquetas o denominaciones religiosas, somos creyentes unidos en un solo cuerpo. Nos hemos levantado con urgencia porque entendemos que el bienestar de nuestra tierra nos corresponde a todos los que amamos a Jesucristo.

No nos mueve la política ni los intereses humanos; nos mueve la convicción de que la oración unida y sincera tiene el poder absoluto de cambiar la historia de una nación, romper cadenas y traer sanidad a los hogares.

Nuestra guía, nuestra fuerza y la promesa en la que descansamos se encuentra escrita en:

2 Crónicas 7:14:

"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra."

¿POR QUÉ LO HACEMOS EN LAS PLAZAS PÚBLICAS?

Queremos que lo sepas con total claridad: esto no es un acto de exhibición, ni buscamos llamar la atención de manera superficial. No salimos a las calles por religiosidad, sino por amor y por derecho.

  • Reclamamos el bienestar en el lugar de los hechos: Salimos a los espacios públicos porque los problemas de nuestra sociedad se viven en las calles, y es ahí donde debe brillar la luz. Al doblar nuestras rodillas en las plazas de nuestro país, estamos bendiciendo de forma directa el suelo que pisamos, transformando los ambientes de temor y desánimo en espacios de fe, paz y esperanza.

  • Un testimonio de unidad: Salir al aire libre nos permite mostrarle al mundo que la iglesia de Cristo no está dividida por cuatro paredes. Nos unimos públicamente como hermanos para bendecir activamente a nuestro país, nuestros estados, municipios y ciudades.

  • Un Clamor Urgente por lo que Más Amamos: Nuestras rodillas tocan el suelo con la firme convicción de interceder por las necesidades más profundas de nuestra sociedad:

  • Por la Paz de la Tierra: Oramos de manera específica por la seguridad y la justicia en cada rincón de México, declarando bendición sobre nuestras autoridades y comunidades.

  • Por las Familias: Protegemos a través de la oración el núcleo de nuestra sociedad, pidiendo por la restauración de los hogares, el amor y la fidelidad.

  •  Por la Juventud: Clamamos con pasión por los jóvenes que hoy se encuentran perdidos en adicciones, depresión, delincuencia o desorientación, creyendo firmemente que sus vidas tienen un propósito extraordinario y que serán alcanzados.

  • Por los que sufren: Intercedemos por cada vida rota y necesitada, sabiendo que el amor y el poder de Jesús es el único capaz de restaurar por completo al ser humano.

¿ESTÁS AQUÍ POR PRIMERA VEZ?

Tal vez entraste a esta página por curiosidad, tal vez un amigo te la recomendó, o tal vez te encuentras en un momento de tu vida donde te sientes cansado, vacío o abrumado por las circunstancias.

Si es así, queremos decirte algo directo al corazón: Dios no está buscando tu religión, Dios te está buscando a ti. Esto no se trata de convencerte de una doctrina, se trata de mostrarte un amor real e irresistible: el amor de Jesucristo.

Nuestro movimiento es un refugio seguro. En nuestras reuniones en las plazas no encontrarás juicios, críticas ni miradas de condena; encontrarás una familia dispuesta a abrazarte, hombres y mujeres que orarán por ti con amor y un Dios vivo que anhela sanar tus heridas y darte una nueva oportunidad. ¡Aquí hay un lugar diseñado para ti! ¡Activa tu Fe y Súmate!

La historia de México no la va a escribir la crisis; la va a escribir un pueblo unido que cree en el poder de Dios. Si tú crees en Cristo, si te duele ver el sufrimiento de nuestra gente y si tienes hambre de ver un cambio real en las calles, esta es tu convocatoria. No importa a qué iglesia asistas, si amas a Jesús, eres nuestro hermano y tu voz hace falta en esta gran cadena de oración.

Doblemos rodillas, unamos nuestros corazones y veamos la gloria de Dios sanar a México.